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Cuando hay magia, no se necesitan trucos 30° aniversario del Centro BETA

Peluquería | 17 diciembre 2020

Por Gonzalo Zarauza

En 2020, Centro Beta ha cumplido 30 años, y sólo puedo decir: “¡Gracias!”. A los cómplices, los amigos, los maestros, los aprendices, los profesionales, mi más profundo agradecimiento por su cariño, sus enseñanzas y su generosidad. Todos habéis puesto vuestro granito de arena en este largo camino que hoy nos lleva a levantar la copa y brindar por los primeros 30 años de Centro Beta.

¡Y la vida sigue!, seguro que nos esperan muchos más años de aprendizaje, de logros, de alegrías, de celebraciones. Todavía tenemos mucho para dar.

El inicio de la magia

Una mañana cualquiera de 1990, un sueño empezó a hacerse realidad. Tenía juventud, una idea y un cómplice. Gracias a esos tres ingredientes, Centro Beta nació. Y, desde entonces, no ha parado. Lo que empezó siendo un pequeño local de poco más de cien metros cuadrados, es ahora un espacio de casi novecientos metros. Cómo me iba a imaginar yo que aquel pequeño lugar, acondicionado con tanto mimo por nosotros mismos, acabaría convirtiéndose en lo que es hoy: un referente en la formación profesional en peluquería, estética y asesoría de imagen.

Gonzalo Zarauza

Si tuviera que definir Centro Beta en una sola palabra, diría que es magia. Magia porque no cualquier lugar te permite desarrollar tus pasiones, ni te posibilita crear, aprender y crecer tanto como tu propio negocio. Y, es que cuando decides apostar por una idea, al principio te asola la incertidumbre, el temor al fracaso, a no estar a la altura, pero lo importante es seguir firme y con la convicción de que todo saldrá bien, porque “lo que bien empieza, bien acaba” o, en este caso, “lo que bien empieza, bien continúa”, ya que este sueño aún no ha finalizado y no tenemos previsto que acabe durante un largo periodo de tiempo.

Ser peluquero, ser formador

Mis más grandes pasiones en la vida han sido la peluquería y la docencia. Desde pequeño lo tuve claro, pero los inicios no fueron fáciles. Aunque la mayoría de mis recuerdos se remontan a la peluquería que mi madre Isabel tenía en nuestra propia casa, en Plentzia, mi pueblo; decirles a mis padres que quería dedicarme a este precioso oficio no era sencillo. Por eso, acabé matriculándome en Magisterio y lo cursé durante dos años hasta que un día me levanté resuelto a dar un giro a mi vida y, definitivamente, a estudiar lo que quería. Esa ha sido, sin duda, una de las mejores decisiones de mi vida.

Todo esto me lleva a pensar que, cuando tienes la convicción de algo, no hay que hacer oídos sordos, porque de eso va a depender nuestra felicidad. Hay que darse la oportunidad porque, si te privas de hacerlo, puede que nunca llegues a descubrir lo feliz que puedes llegar a ser. En Centro Beta he tenido la fortuna de conjugar mis dos grandes pasiones, esa vocación por la enseñanza y el amor por la peluquería confluyen en mi día a día, en las formaciones que imparto a todos los niveles, dentro y fuera del país. Lo que queda patente es que he sido muy afortunado, muy feliz, inmensamente feliz.

El sol y la sombra

Alex Azurmendi ha jugado un papel fundamental en Centro Beta y en mi vida. Es mi socio, mi amigo, mi pareja desde hace más de treinta años. Alex ha sido el gran cómplice en mis proyectos y el motor de mi vida. Aunque, ante los ojos del mundo yo sea la cara visible de la escuela, eso no quiere decir que esté solo en este barco: Alex siempre ha estado allí, a mi lado, trabajando incansablemente desde la sombra para que todo marche bien. Yo soy de los que piensa que la sombra es la que le da valor al sol; si el uno no existiera, el otro no tendría razón de ser. Si hay una pieza clave, insustituible en el Centro Beta, ese es Alex.

Juntos empezamos con este proyecto con un solo objetivo: poder ganarnos la vida haciendo lo que más nos gustaba. Queríamos ofrecer una enseñanza integral, que tuviera como ejes -el saber, el saber hacer y el saber estar-. Poco a poco, el negocio fue creciendo y así pudimos ir haciendo realidad tantas ilusiones que teníamos en la cabeza. Confluyeron el trabajo y la suerte: Centro Beta tuvo mucho éxito nada más empezar gracias a que su propuesta de enseñanza era diferente de lo que había alrededor; la gente veía en nuestra escuela una alternativa de profesionalización fresca y novedosa. De eso ya hace 30 años.

Una gran familia

Ziortza Zarauza, mi hija, ha ido ganando protagonismo profesional porque, además de unas manos privilegiadas, tiene carisma, y el carisma se cotiza al mismo precio que el oro. Me encanta compartir con ella esta pasión porque podemos crecer de la mano en nuestra profesión. De igual manera, tener unos socios comprometidos y cercanos y un gran equipo de trabajo en quien apoyarme me genera una gran tranquilidad. Le debo mucho a todas las personas que han puesto su tiempo, su conocimiento y su talento al servicio de la escuela, pues esta no sería lo que es hoy sin ellas. Ahora mismo estoy rodeado de un equipo proactivo, trabajador e ilusionado, al que quiero dar las gracias de corazón y de una en una: Ziortza, Lorea, Laura, Marian, María, Marta, Maider, Iker, Ane, Jone, Estibaliz, Inma y Amaia.  

Los padrinos del 30 aniversario de Centro Beta

Iñáki Sagarzazu

El primer gran nombre de la peluquería que tuve el honor de conocer y como todos los grandes, sencillo, cercano y una maravillosa persona de los pies a la cabeza. Campeón del mundo en 1983 en la modalidad de fantasía -actual vanguardia-. Junto con Marian Álvaro, su mujer,

dirigen un salón icónico en Donostia.

Manuel Mon

Soy su fan incondicional desde que lo descubrí en algunos campeonatos de peluquería. Manuel es para mi inspiración constante y admiración infinita. Una persona que reúne manos mágicas y corazón de oro. En él se concentra todo lo que admiro de la profesión.

Luis Romero

Rey Midas de la peluquería, y no me refiero al éxito económico, sus ideas han ayudado a muchísimos peluqueros a crecer y desarrollarse profesionalmente, entre ellos a mí y mi empresa. Visionario donde los haya, trajo a España el método Pivot Point en el que encontramos la base y el fundamento de los procesos de corte, un antes y un después en mi formación.

Susana Serrat

He tenido la suerte de cruzarme con ella en diferentes momentos de su carrera profesional. Ahora nos hemos vuelto a encontrar ya que es la flamante directora de formación en Montibello. Trabajadora incansable, representa el entusiasmo por dotar a la formación con  

estándares de calidad, y esa perspectiva la compartimos en el Centro Beta.

Miguel Vidal

Hizo una gran apuesta para dotar a la familia de Imagen Personal del conocimiento que requería para posicionarla y prestigiarla. Hoy en día su gran proyecto Editorial Videocinco reúne el mayor compendio de publicaciones de Imagen Personal y es un referente internacional del sector. Confiaste en mí para escribir el libro de F.P Peinados y recogidos, después vinieron más.

De María

Con esa mirada limpia y brillante me cautivo desde el primer momento, después, sus manos hablaron y me quedé deslumbrado con su trabajo. Sus creaciones nos han acompañado en casi todas nuestras colección y han contribuido indudablemente al éxito conseguido.

    

Para finalizar…

Quiero resaltar que en mi vida profesional y por lo tanto en el desarrollo del Centro BETA, no nos hemos encontrado con piedras en el camino. Todo lo contrario: hemos tenido la fortuna de contar con el apoyo de conocidos que han confiado en nosotros, que han recomendado nuestro trabajo y que nos han motivado a seguir adelante. Por eso hablo de magia: Centro Beta es magia. Y esto es gracias a aquellos que nos han tendido la mano de forma sincera y sin esperar nada a cambio: compañeros de profesión, nuestros referentes profesionales, las asociaciones a las que pertenecemos, las marcas con las que hemos colaborado… En general, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la familia de la peluquería española, y muy en especial a los padrinos y madrinas de honor con los que hemos contado para celebrar el 30 Aniversario. Ellos no son todos los que deberían, pero si representan a todas esas personas increíbles que nos hemos encontrado en el camino y por las que sentimos un enorme cariño y una infinita gratitud.

Es momento de decirlo alto y claro:

¡Gracias a todos!
 
¡Eskerrik asko denoi!

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